Cuando hace mucho calor, entrenar o hacer actividad física puede convertirse en un riesgo. Especialmente si se combinan altas temperaturas, deshidratación y esfuerzo intenso.
En estos casos puede aparecer una situación grave llamada golpe de calor, una urgencia médica que puede afectar al cerebro, al corazón… y también a los riñones. Muchas personas no saben que el golpe de calor puede provocar daño renal agudo, incluso en personas jóvenes y sanas.
¿Qué es un golpe de calor?
Ocurre cuando el cuerpo pierde la capacidad de regular su temperatura. La temperatura corporal puede superar los 40°C y el organismo empieza a fallar. El golpe de calor por ejercicio suele ocurrir en corredores, personas que entrenan al aire libre, deportistas amateurs y trabajadores expuestos al calor.
¿Por qué afecta a los riñones?
Los riñones necesitan buen flujo de sangre para funcionar. Con el calor, el cuerpo envía más sangre hacia la piel para transpirar, y llega menos sangre a los riñones. Además, se pierde agua y sodio por el sudor, baja la presión arterial y disminuye la perfusión renal. Eso puede generar un daño renal agudo.
No es solo deshidratación
El calor también puede producir inflamación sistémica, estrés oxidativo, rabdomiólisis (lesión muscular con liberación de sustancias tóxicas) y alteraciones electrolíticas como subida o bajada de sodio y potasio. Todo eso puede empeorar la lesión renal.
Síntomas de alarma
Buscá ayuda urgente si aparece:
- Temperatura corporal alta
- Confusión o desorientación
- Mareos o desmayo
- Piel caliente y falta de sudor
- Náuseas o vómitos
- Calambres intensos
- Orina oscura o escasa
Si hay alteración neurológica, es una emergencia médica.
Qué hacer ante un golpe de calor
Lo más importante es bajar la temperatura rápido. Medidas inmediatas: llevar a la persona a la sombra, quitar exceso de ropa, aplicar hielo o paños fríos, inmersión en agua fría si es posible y llamar a emergencias. En hospitales pueden requerirse suero intravenoso y control de electrolitos.
Cómo prevenirlo
- Hidratate correctamente — ni poca ni demasiada agua
- Evitá entrenar en horas pico — entre las 11 y las 17 hs
- Usá ropa liviana — favorece disipar calor
- Adaptate progresivamente — el cuerpo necesita aclimatarse
- Evitá antiinflamatorios — ibuprofeno o diclofenac pueden empeorar el daño renal
¿Quiénes tienen más riesgo?
Mayor riesgo en niños y adultos mayores, pacientes renales o hipertensos, diabéticos, personas no entrenadas y quienes toman ciertos medicamentos.
Conclusión
El golpe de calor no es «solo sentirse mal por calor». Puede ser una emergencia médica con riesgo de daño renal, rabdomiólisis, convulsiones y compromiso neurológico. Prevenirlo es clave. Actuar rápido puede salvar órganos… y vidas.
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Dra. Tatiana Rengel — Nefrología integral y prevención renal.

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