Potasio, fósforo y sodio en diálisis: guía práctica

Por qué la alimentación cambia tanto en diálisis

Cuando los riñones funcionan bien, se encargan de eliminar lo que sobra sin que tengamos que pensarlo.

En diálisis, ese trabajo pasa a hacerse en sesiones. Y entre una sesión y otra, algunas sustancias se acumulan.

Por eso aparecen tres nombres que vas a escuchar todo el tiempo:

  • potasio;
  • fósforo;
  • sodio.

No son enemigos. El cuerpo los necesita. El tema es la cantidad.

Algo que suele sorprender: en diálisis muchas veces hay que comer más proteína, no menos. Es distinto de lo que se indica en etapas previas de la enfermedad renal.

Una aclaración importante antes de seguir: esta guía es orientativa. Las cantidades exactas dependen de tus análisis mensuales, del tipo de diálisis y de tu situación particular. Quien define eso es tu nutricionista renal junto a tu equipo.

Potasio

Por qué importa

El potasio participa en el funcionamiento de los músculos y los nervios. Incluido el músculo más importante: el corazón.

Si sube demasiado, puede alterar el ritmo cardíaco. Y muchas veces no da síntomas hasta que ya está muy elevado.

Esa es la razón por la que el equipo insiste tanto con este valor.

Alimentos que suelen tener bastante potasio

  • banana, naranja, kiwi, melón, damasco;
  • frutas secas y desecadas (pasas, ciruelas, higos);
  • papa, batata, calabaza;
  • acelga, espinaca, remolacha;
  • tomate, y sobre todo el extracto y las salsas concentradas;
  • legumbres;
  • frutos secos;
  • chocolate y cacao;
  • leche y yogur en cantidad.

Opciones que suelen tener menos

  • manzana, pera, ananá, arándanos;
  • zanahoria, chaucha, morrón, pepino, repollo;
  • arroz, fideos, pan;
  • clara de huevo.

Un truco que sirve de verdad

El potasio se disuelve en agua. Eso permite reducirlo con la cocción.

Para papa, batata y verduras:

  • pelar y cortar en trozos chicos;
  • dejar en remojo en abundante agua varias horas, cambiando el agua;
  • hervir, descartar el agua y hervir otra vez en agua nueva;
  • descartar siempre el agua de cocción.

Cuanto más chico el corte y más agua, mejor funciona.

Por el mismo motivo, no conviene usar el agua de cocción para sopas o caldos: ahí queda concentrado todo lo que sacaste.

Ojo con la sal dietética

Muchas sales «light», «dietéticas» o «bajas en sodio» reemplazan el sodio por cloruro de potasio.

Es decir: le sacan un problema y le agregan otro.

En diálisis, en general no se recomiendan. Conviene leer siempre el envase.

Fósforo

Por qué importa

El fósforo trabaja junto al calcio en la salud de los huesos.

Cuando se acumula, el cuerpo empieza a sacar calcio de los huesos. Con el tiempo eso puede provocar huesos frágiles y depósitos de calcio en arterias y articulaciones.

Suele dar pocos síntomas al principio. A veces, picazón persistente.

No todo el fósforo es igual

Esta es probablemente la información más útil de todo el artículo.

El fósforo de origen natural (carnes, lácteos, legumbres, frutos secos) se absorbe de forma parcial.

El fósforo agregado como aditivo en alimentos procesados se absorbe casi por completo.

Por eso un fiambre o una gaseosa pueden pesar más que un alimento natural con el mismo número en la tabla.

Cómo detectarlo en la etiqueta

Buscá en la lista de ingredientes palabras que contengan «fosfato», «fosfórico» o «polifosfato».

Aparecen con frecuencia en:

  • fiambres, salchichas, hamburguesas y milanesas congeladas;
  • quesos untables y quesos fundidos en fetas;
  • gaseosas de cola;
  • productos de panadería industrial;
  • sopas y caldos en cubo o sobre;
  • bebidas y postres en polvo.

Leer ingredientes es un hábito que rinde muchísimo en diálisis.

Los quelantes

Muchas personas tienen indicados medicamentos que atrapan el fósforo de la comida.

Funcionan solo si se toman con el alimento, no antes ni mucho después. Si comés algo fuera de horario, ese detalle importa.

La dosis y el momento los indica tu médico.

Sodio

Por qué importa

El sodio es el que dispara la cadena completa.

Más sodio, más sed. Más sed, más líquido. Más líquido, más peso entre sesiones.

Y eso puede traer:

  • hinchazón;
  • presión alta;
  • dificultad para respirar;
  • sesiones de diálisis más duras, con calambres y caídas de presión al retirar mucho líquido de golpe.

Controlar el sodio es, en buena medida, controlar la sed.

Dónde está escondido

La mayor parte del sodio no viene del salero, sino de los alimentos ya elaborados:

  • fiambres y embutidos;
  • quesos duros y semiduros;
  • caldos y sopas concentradas;
  • salsas listas, aderezos y salsa de soja;
  • snacks salados;
  • pan y galletitas, que aportan bastante por la cantidad que se consume;
  • conservas y enlatados.

Cómo dar sabor sin sal

  • ajo, cebolla, puerro;
  • orégano, romero, tomillo, laurel, pimentón;
  • pimienta, comino, curry;
  • jugo de limón y vinagre;
  • aceite de oliva.

El paladar se adapta. Suele llevar algunas semanas, y después la comida salada empieza a resultar excesiva.

Un párrafo aparte: el mate

Es la pregunta que más aparece en el consultorio.

El mate cuenta como líquido. Y no es poco: un termo puede sumar bastante más de lo que uno cree.

Además, la yerba aporta potasio.

Eso no significa prohibirlo. Significa contarlo dentro del total diario de líquidos y conversarlo con tu equipo, sobre todo si venís con mucho aumento de peso entre sesiones.

Algunas estrategias que ayudan:

  • usar un mate o termo más chico;
  • definir un horario en lugar de matear todo el día;
  • no reemplazar el agua permitida por mate sin tenerlo en cuenta.

Tres mitos frecuentes

«Si tomo poco líquido puedo comer salado»

Al revés. Cuanto más sodio, más sed vas a tener. Cuidar el sodio es lo que hace posible cuidar el líquido.

«Todo lo natural es seguro»

No siempre. Frutas secas, palta, legumbres y frutos secos son alimentos excelentes, pero concentran potasio.

«Como estoy en diálisis, ya no importa lo que coma»

Importa mucho. La diálisis limpia en sesiones, no de forma continua. Lo que pasa entre una y otra depende bastante de la alimentación.

Conclusión

Potasio, fósforo y sodio no se manejan con prohibiciones absolutas, sino con criterio.

Tres hábitos concentran gran parte del resultado:

  • leer las etiquetas y evitar los aditivos con fósforo;
  • usar remojo y doble hervor en verduras y papa;
  • reemplazar la sal por condimentos y llevar la cuenta de los líquidos, mate incluido.

Y sobre todo: revisar tus análisis con tu equipo. Los números tuyos son los que definen tu plan, no una lista general de internet.

Dra. Tatiana Rengel
Nefrología integral y prevención renal.


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1 comentario en “Potasio, fósforo y sodio en diálisis: guía práctica”

  1. Si tuviera que elegir un solo cambio para empezar, sería leer la lista de ingredientes y evitar los productos con fosfatos agregados. Es el fósforo que más se absorbe y el que menos se ve. Y si el mate es parte de tu día, no lo saques de una: contémoslo dentro de tus líquidos y busquemos la forma de que entre. Cualquier duda con tus últimos análisis, escribime.

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